La atención selectiva en Escape Rooms

La atención selectiva en Escape Rooms

La atención selectiva es la capacidad para dirigir nuestra atención y centrarnos en algo sin permitir que otros estímulos interrumpan nuestra tarea. Primero analizamos la numerosa y compleja información que reciben nuestros sentidos y después procesamos y damos respuesta tan sólo a aquellas cosas que son realmente importantes para nosotros. Esto nos permite dejar ciertas cosas al margen para tratar efectivamente otras.

El material al que no le prestamos atención puede parecer que se pierda, pero no es así. El mensaje relevante traspasa el filtro y los demás son atenuados para no sobrecargarnos. Sin embargo, los mensajes irrelevantes reciben también algún tipo de análisis, es por eso que si detecta algo sobresaliente, por ejemplo si escuchamos nuestro nombre, nuestra atención se desvía hacia ese canal.

En el mundo de los Escape Room, nos encontramos a diario con ejemplos de cómo se manifiesta esta atención selectiva cuando jugamos.

¿Qué ocurre cuando estamos buscando desesperadamente algo que sabemos que nos hace mucha falta para avanzar y de pronto nos encontramos con otra cosa que nos llama poderosamente la atención, como puede ser un detalle que el Game Master ha mencionado al explicarnos la misión que nos ocupa? Seguimos sabiendo que necesitamos con urgencia aquello, pero nos dirigimos directamente a ese detalle.

¿Y cuando entramos en una habitación oscura y al final de ella hay otra con luz? ¿Qué hacemos? Pues que en la mayoría de los casos pasamos olímpicamente de escudriñar los escondites secretos de la habitación oscura que encontramos por medio y vamos directamente hacia la luz. ¿Por qué? Porque nuestra capacidad cognitiva cuenta con un mecanismo con el cual atender a ese estímulo luminoso, aunque en ese momento esté centrada en seguir los pasos del juego en un determinado orden lógico.

¿Nunca os habéis preguntado por qué cuando queremos algo con ganas, por ejemplo, abrir el primer candado que hemos encontrado al entrar en la sala, nos olvidamos de todo lo demás? Hay que abrirlo como sea y ya hemos metido hasta combinaciones al azar con todo lo que has ido encontrando y han resultado infructuosas. Y, de pronto, encontramos una pista que nos dice que hay que hacer una operación matemática entre dos números para abrir ese dichoso candado. Pues bien, al encontrar cualquiera de los dos números, vamos directamente a meterlo en el candado que tenemos como preferencia, aun sin haber encontrado todavía el otro número que sabemos que necesitamos. La respuesta está en cómo actúa nuestro cerebro ante estas situaciones y hace que solo te fijes en los estímulos acordes con tu esquema, y evita incluir la información que en ese momento tomas como innecesaria, como sería un segundo número para obtener el resultado.

¿O cuando empezamos a escudriñar algún objeto importante, por ejemplo, una mesa, y un compañero de equipo dice nuestro nombre? Nos vamos automáticamente a atender su llamada de ayuda y dejamos partes de la mesa por completar, justo donde estábamos a punto de encontrar una pista fundamental. Menos mal que cuando nos centramos de nuevo, sabemos que tenemos que seguir recabando información en aquella mesa.

En nuestro día a día, la atención selectiva es muy importante, dado que nos ayuda a mejorar nuestro rendimiento cognitivo y a minimizar la fatiga. También lo es para mejorar nuestras experiencias, cuando filtramos la información positiva y descartamos otra que pueda afectarnos negativamente.

Desde niños aprendemos a centrarnos en unos estímulos ignorando otros de menor importancia. Por ejemplo, podemos ser capaces de recordar fácilmente una conversación que hemos mantenido, pero no somos capaces de recordar otros aspectos, digamos, secundarios: el lugar, la ropa de nuestro interlocutor, si hacía frío o calor…

¡Imaginad lo que sería conducir o caminar por la calle si no pudiésemos ignorar los estímulos irrelevantes y enfocar nuestra atención en lo importante!

Como conclusión, podemos sintetizar todo lo anterior en un consejo para mejorar nuestro rendimiento en los duros retos que encontramos por las rutas del escapismo. Al entrar en una nueva sala, antes que nada, es prioritario hacer un reconocimiento general de la habitación y cuando lo hayamos hecho, entonces detenernos en investigar todos los detalles rigurosa y concienzudamente.

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