Tipos de inteligencia que se desarrollan en un escape room

Tipos de inteligencia que se desarrollan en un escape room

¿Qué otro verbo relacionaríais con “aprender”?

Estoy convencida de que la mayoría habréis dicho “estudiar” de manera automática y es normal, estudiando es como adquirimos la mayoría de los conocimientos que tenemos. Sin embargo, desde nuestra más tierna infancia, antes de que siquiera sepamos lo que es estudiar o leer, mucho de lo que aprendemos lo hacemos de la forma más natural y divertida: jugando J

Habilidades psicomotrices, sociales e incluso lingüísticas y matemáticas que vamos asimilando sin hacer apenas esfuerzo y sin ser del todo conscientes. Y lo mismo ocurre cuando seguimos jugando a lo largo de nuestras vidas: cuando nos retamos a nosotros mismos en un videojuego perfeccionamos nuestra estrategia y coordinamos mejor nuestros movimientos, cuando nos medimos contra otros jugadores en un juego de mesa somos capaces de evaluar mejor nuestra competencia y de ver en los demás aquello que puede hacernos mejorar.

Los Escape Rooms reúnen varios de los elementos más enriquecedores que vemos en los juegos: es un desafío mental, que se desarrolla en un contexto espacial físico y en el cual interactuamos socialmente, lo cual facilita el desarrollo simultáneo de varias de nuestras inteligencias.

 

Inteligencia espacial

Lo primero que hacemos en una sala de escape es una rueda de reconocimiento para saber todo lo que hay en la sala. Habrá muchos objetos que iremos apilando en alguna superficie central para su posterior reconocimiento pero habrá otros que estén fijos, como candados, cuadros, cosas pintadas en las paredes, etc. así que en muchos momentos del juego nos veremos ejercitando nuestra memoria visual y espacial -¿dónde está la pista que va con esto?- para poder conectar los distintos objetos en el menor tiempo posible.

 

Inteligencia lógico-matemática

En casi todos los juegos de escape hay alguna prueba de tipo matemático: contar el número de apariciones de algo, hacer operaciones simples, puzzles geométricos… que en ocasiones nos harán lamentar no haber estado más atentos en clase cuando pudimos. Sin embargo, pruebas lógicas son prácticamente todas, así que estaremos constantemente intentando entender cuál es la relación entre las pistas y los candados, qué usos posibles puede tener cada objeto y si nuestras ideas y propuestas tienen o no sentido. En mi experiencia personal, ésta es la inteligencia que más noto mejorar a fuerza de hacer Escape Rooms.

 

Inteligencia creativa

Esta es la que activamos precisamente cuando se nos escapa la lógica de las cosas. Ya hemos probado las soluciones que nos parecían más factibles y aun así no hemos dado con el quid de la cuestión. ¿Y ahora qué? Pues ahora toca ser creativos y tirar de pensamiento lateral. “Pensar fuera de la caja” que dicen en inglés.

En los Escape Rooms encontraremos pruebas en las que nos veremos obligados a dar múltiples enfoques a los mismos problemas y a relacionar cosas que a priori no parecen tener relación alguna. Cuando estemos pensando qué más se puede probar, qué se nos está escapando, estaremos poniendo a punto nuestra creatividad.

 

Inteligencia lingüística

En ocasiones encontraremos textos codificados e instrucciones enigmáticas que tendremos que descifrar. Tanto en este tipo de pruebas como en todas en las que tengamos que sintetizar información y comunicársela al equipo practicaremos nuestra inteligencia lingüística. Tras jugar varias salas, ¡no habrá código que se nos resista!

 

Inteligencia emocional, interpersonal y colaborativa

Agrupo estos tres tipos porque son los que típicamente se desarrollan al trabajar en equipo, lo cual es fundamental en todo Escape Room.

Cuando nos encontramos encerrados en un espacio desconocido y sintiendo la presión del tiempo algunos podemos llegar a comportarnos de una manera muy distinta a como lo haríamos en la “vida real”. En estos casos, la dinámica de grupo puede ser todo un reto para desarrollar estas inteligencias y podremos ejercitarlas de muchas maneras distintas: al estar pendiente de que todo el mundo está participando y se lo esté pasando bien, al pedir ayuda, al comunicarnos, etc.

Es por estas inteligencias por las que cada vez más empresas contratan Escape Rooms para sus actividades de teambuilding, ya que al jugar juntos los trabajadores aprenden a cooperar y a entenderse mutuamente mucho mejor que en cualquier oficina. Además, en estas dinámicas también resulta sencillo identificar a aquellas personas con liderazgo natural, aquellas que se vuelven irrespetuosas bajo presión o aquellas que tienden a bloquearse o a dejar hacer a los demás.

 

¿Has pensado en qué inteligencias podrías mejorar mediante el escapismo? ¿Has notado ya algún cambio positivo a fuerza de jugar más y más salas? No seas tímid@ y cuéntanoslo en los comentarios.

En mi caso, debo confesar que la de trabajar en equipo aún me sigue costando porque me emociono demasiado y quiero estar en todo. Menos mal que saben pararme… XD

¡Eso es todo amig@s! ¡Suerte en las salas!

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